Se
encontraron en la plaza por primera vez,
y ya como viejos conocidos
comenzaron a jugar,
y por una bagatela se
pegaron sin piedad.
Terminada la contienda
cada cual se fue a su hogar,
incubando la venganza más
terrible y ejemplar,
y al hallarse al otro
día..., se pusieron a jugar.
(Antonio A.
Gil)